| El Lago Titicaca se pierde en el horizonte |
Después de hacer los trámites de salida de Perú, paso a hacer los trámites de entrada a Bolivia. Un poco nervioso de lo que pueda suceder, con la famosa corrupción de la que infortunadamente goza este país, pongo la cámara del casco a grabar, con el fin de tener alguna prueba, en caso de que me pidan coima, o por lo menos, algo con lo que pueda negociar. Para mi sorpresa, no pasa nada. Los trámites fueron rápidos y sin ningún problema. Pude salir invicto. No sé si habrá tenido que ver el hecho de llevar la cámara. Hace unos años unos policías peruanos quedaron en video al pedirle dinero a un viajero español, a cambio de no imponerle una multa. Después de salir del país, el viajero denunció el hecho ante las autoridades peruanas (a través de la cancillería, si no estoy mal), lo que ocasionó un escándalo nacional y la destitución de los policías corruptos. Desde ahí entendí y lo pude comprobar, que ellos le temen a estas camaritas.
Noticia de la destitución de policías corruptos
Estoy oficialmente en Bolivia. Eso me emociona mucho porque estoy cada vez mas cerca de uno de mis objetivos: el Rally Dakar.
| Niños jugando con ovejas. Lago Titicaca de fondo. |
Poco después de la frontera, está Copacabana, una ciudad bastante turística a orillas del lago Titicaca. Doy una vuelta por la ciudad y retiro dinero de un cajero para poder disponer de la moneda local.
Como entré a Bolivia con el tanque de combustible por la mitad, necesitaba llenarlo y comprobar las muchas historia que se tejen sobre la disponibilidad y el precio de la gasolina para los extranjeros en el país. Paré en una estación de servicio y al pedir llenar el tanque, el encargado, al ver la placa de mi moto me dice:
-No hay. Sin mayores explicaciones.
-No hay. Sin mayores explicaciones.
El poblado mas cercano es Tiquina, cruzando el lago Titicaca, a unos 40 km de Copacabana. Todavía tengo buena autonomía, así que continúo sin problema.
Los paisajes son hermosos, el lago es imponente. Es increíble que exista un cuerpo de agua dulce no solo tan grande (casi 8.400 km2 de espejo de agua), sino tan alto (3.800 msnm). El lago desaparece en el horizonte, tal cual como si fuera el mar.
| Cruzando el Lago Titicaca |
Al llegar a la orilla del lago encuentro una especie de "ferry" para pasar a Tiquina, uniendo la carretera que continua hacia La Paz. Es una estructura con tablas de madera en mal estado que no entiendo muy bien cómo es que flota. Además porque lo comparto con un bus grande y una camioneta. No se porqué no me preocupo, aún sabiendo que para nadar, parezco un Alka seltzer. Lo tomé con mucha tranquilidad. Resultó ser un paseo agradable.
Sobre aquella barcaza entablo una conversación con el boliviano de la camioneta. me cuenta que lleva mucho tiempo viviendo en Brasil y que está de paseo. Le pregunto sobre cómo conseguir combustible y se ofrece a ayudarme cuando lleguemos a la otra orilla.
Encuentro gasolina de contrabando en un pequeño negocio a cinco bolivianos. Nada mal. Lleno el tanque y parte del bidón. Averiguo por algún hospedaje, pero me dicen que en Tiquina no hay, que a unos quince minutos hay tres hoteles.
Ya con gasolina, poco me importa. Sigo viaje estando atento a los hoteles que me recomendaron. Encuentro el primero. Parece estar desocupado. Llamo insistentemente, pero no sale nadie. Enseguida hay otro hotel, pero decido no preguntar porque es evidentemente lujoso y seguro costaría un dineral.
Empezaba a hacerse tarde y solo tenía una opción de alojamiento. La otra sería llegar hasta La Paz, pero llegaría de noche, y esa no era una opción que me gustara. Pensé en buscar un sitio para tirar la carpa, pero hacía un frío espantoso. Llegué a la última opción de hotel. "Juemadre", era también evidentemente lujoso. Sin embargo entré y pregunté por una habitación lo mas sencilla posible y un espacio para la moto. El tipo de la recepción no reparó en pedirme el equivalente a 270 mil pesos colombianos. Hice "Plop", como condorito.
Ya me habían dicho que sobre esa vía, estaban llevando a cabo una protesta por lo que la carretera estaba bloqueada. El hotel no tenía huéspedes y muchos de sus empleados no habían podido llegar. Así que saqué mis mejores dotes de culebrero y empece a regatear el precio, argumentando que no perdían nada haciéndome una rebaja, sabiendo que no llegarían huéspedes, por lo menos desde La Paz. Después de una dura negociación logré que me dejaran la habitación en el equivalente a 100 mil pesos colombianos. Seguía siendo caro para mi presupuesto, pero lograr bajar de 270 a 100, es bastante considerable.
| La habitación del lujoso hotel sin internet. |
Era una habitación amplia con una cama doble y otra sencilla. Pisos alfombrados, una ventana grande con vista al lago Titicaca. Lavamanos y tina con agua caliente, y detalles de muy buen gusto. Un lujo. Me sentía como un pachá. Además la moto durmió en el amplio lobby del hotel. Me bañé, me afeité, me puse ropa cómoda y me dirigí a la recepción a solicitar la contraseña del wifi.
-Aquí no hay wifi, me dice el tipo.
No puede ser que en este lujo de hotel no haya wifi. Lo necesitaba para poder comunicarme con mi familia. Recién entraba a Bolivia y no tenía sim card del país y el hotel está sobre la carretera, en un sector llamado Huatajata y no había nada cerca que lograra solucionar este problema de comunicación. Total, ese fue el primer día de este viaje en el que no pude comunicarme con mi casa. No pude disfrutar en su totalidad de las comodidades, pensando en la preocupación que debía tener, sobretodo mi padre, quien hacía de tripas corazón con mi decisión de hacer este viaje.
-Aquí no hay wifi, me dice el tipo.
No puede ser que en este lujo de hotel no haya wifi. Lo necesitaba para poder comunicarme con mi familia. Recién entraba a Bolivia y no tenía sim card del país y el hotel está sobre la carretera, en un sector llamado Huatajata y no había nada cerca que lograra solucionar este problema de comunicación. Total, ese fue el primer día de este viaje en el que no pude comunicarme con mi casa. No pude disfrutar en su totalidad de las comodidades, pensando en la preocupación que debía tener, sobretodo mi padre, quien hacía de tripas corazón con mi decisión de hacer este viaje.
| Amanecer en el Lago Titicaca, desde mi lujosa habitación |
| Lindo paisaje cerca de La Paz |
En las noticias locales, me entero que la protesta ha sido levantada. Eso me entusiasma, porque significa que al día siguiente podré pasar sin dificultades buscando llegar hasta Oruro, para luego llegar a Uyuni por donde pasaría una etapa del Rally Dakar.
Me levanto temprano y organizo todo para salir. Hace frío. Tomo la carretera que conduce a La Paz, pero sin la mas mínima intención de entrar a la capital. Siempre procurando evitar ciudades grandes. A lo lejos, diviso una cadena de montañas nevadas sencillamente hermosas. Revisando el mapa parece ser el "Huayna Potosí", una montaña del noroeste de Bolivia a escasos 25 km de La Paz.
| Cadena de montañas nevadas muy cerca de La Paz |
Antes de llegar a El Alto, ciudad contigua a La Paz y por donde desviaría mi camino hacia Oruro, encuentro con sorpresa que la vía sigue bloqueada. No puede ser. Sin embargo, me dan paso. Pero la dicha no duraría mucho, ya que cada 500 metros aproximadamente, hay barricadas con piedras atravesadas en la via, vidrios y almabre de púas, y los manifestantes no estaban tan amistosos como el primero que me dejó pasar. Voy pasando por las orillas, rezando para no pinchar las ruedas. Cuando las barricadas están difíciles de pasar, las rodeo entrando a unos barrios de calles polvorientas. En algún momento escucho a un manifestante decir mientras voy pasando:
-¡Es que los extranjeros también tiene que entender que bla bla bla!. No alcanzo a escuchar la frase completa.
Entiendo que están protestando porque el gobierno quiere ampliar la vía y eso afecta la propiedad de quienes viven a lado y lado, y seguramente no habían llegado a un acuerdo que satisficiera a las partes.
En otro momento, mientras voy cruzando los obstáculos, quedo detrás de la moto de un lugareño que también sortea la protesta. Creo que será mas fácil así, hasta que veo cómo una piedra lanzada por un manifestante, casi impacta la humanidad de quien iba delante mio. La cosa se estaba poniendo fea. Alcanzo a ver un negocio de internet y decido utilizarlo para comunicarme con mi casa, para informar que por lo menos hasta ese momento estaba bien.
Después de perder mucho tiempo intentando salir de ese infierno, sin darme cuenta, superé el bloqueo y me disponía a ingresar a la ciudad de El Alto, para dirigirme por fin hacia Oruro.
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