| Oficialmente en Perú |
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| Machala,-Máncora- Piura-Chimbote-Lima- Ica |
Era 25 de diciembre, por lo que había muy poco tráfico en las oficinas de migración y aduana, sin embargo me costó un poco encontrar dónde hacer la salida de Ecuador, ya que están separadas de las de Perú por algunos kilómetros. Estando allí me crucé con con una pareja de hermanos (hermano y hermana), que venían de pasar unos días en Punta Sal, una playa de Perú, ya con destino a Popayán, su ciudad de origen.
Después de hacer la salida mía y la de la moto de Ecuador, me dirigí a las oficinas de migración y aduana de Perú, para hacer los trámites respectivos. Estaba cruzando oficialmente, la segunda frontera.
Kelly, una amiga de Colombia, me había hablado de un amigo suyo en Tumbes, la primera población después de cruzar esta frontera, así que me dirigí hasta allí, y con algo de dificultad pude comunicarme con David, con quien me encontré en la plaza y en donde conversamos un rato. Es profesor y le gusta la poesía, conoce Santa Rosa de Cabal y Pereira, por lo que tuvimos tema para conversar mientras nos tomábamos un refresco. Hablando de todo un poco, David me recomienda ir a Máncora, un sitio bastante turístico del norte de Perú, además me previene sobre la delincuencia de la que eventualmente pudiera ser víctima, sobretodo en los pueblos costeros. Afortunadamente, no pasa nada. Llego a Máncora y abordo a un policía, que apropósito conduce una moto igual a mía, y le pregunto por un sitio económico y seguro para quedarme. Me sugiere un lugar que se llama "Loki del Mar". Averiguo, y me dicen que hay habitaciones compartidas con baño compartido y espacio seguro para la moto por 28 soles (28 mil pesos COP). Así que la tomo. Me ponen una manilla (pulsera), en donde escriben mi nombre y el número de la cama asignada, con esa manilla se puede pedir en el bar o en el restaurante y van sumando a la cuenta, que se paga a la salida (habitación+consumo). El sitio, es increíble: tiene piscina y áreas comunes grandes y al aire libre, dispone de varios computadores con internet, y hay una cantidad de gente que habla en diferentes idiomas: alemán, francés e inglés, entre los que pude identificar, parecía la Torre de Babel.
| Loki de Mar, en Máncora |
La habitación, tenía cinco camarotes, es decir capacidad para diez personas, y unos cajones en donde se podían guardar las cosas, asegurándolas con un candado, sin embargo, nadie estaba pensado en que los robarían, ya que en otras camas habías elementos de todo tipo, hasta un celular cargando, sin su dueño a la vista. Así que yo también dejo mis cosas, parte en el cajón sin candado y parte sobre la cama, confiando plenamente de mis desconocidos compañeros de habitación.
Al día siguiente continuo viaje hasta Piura, sería mi primer tramo largo por desierto. Eso me asustaba un poco. Sin embargo lo enfrenté con paciencia.
Mucho tiempo antes de empezar el viaje, en una conversación con Juan Esteban Sarmiento "Chilo", el piloto Dakar, me hablaba sobre muchos que emprendían el viaje por suramérica y terminaban devolviéndose desde Perú, por una u otra razón. Cuando me sentía cansado, lejos de la casa, y por momentos quería desfallecer, recordaba sus palabras y me daba ánimo diciéndome a mí mismo: devolverme desde Perú?, yo?... "las güevas".
| Otros molinos de viento. otros Quijotes, otros Rocinantes. |
En el camino, alcanzo a un viajero en bicicleta, al que abordo y ofrezco ayuda en caso de necesitarla. Es un francés. Tenemos una corta charla. No quiero quitarle mucho tiempo ni distraerlo, así que sigo camino. Me parece increíble cómo un ser humano, se aventura a viajar en este medio. La verdad, es de admirar.
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| Club Amigos sobre ruedas y Juan Mogollón |
Llego a Piura y busco un hotel. Hace calor, así que me ducho y me cambio. Es un buen sitio y nos es muy costoso, tiene buen internet y el trato es muy amable. Revisando mi facebook, me entero de otro colombiano que esta viajando en moto y que coincidencialmente esta ahí mismo, en Piura. Lo contacto y por la noche pasa a visitarme en el hotel. Se llama Juan Mogollón y viene acompañado de sus anfitriones, un club de moteros local que se llama "Amigos Sobre Ruedas". Allí charlamos un rato y hablamos sobre el viaje. Después llegan otros viajeros, para mi sorpresa, colombianos. Tres de Medellín, dos de Pereira y para mas sorpresa aún, Danilo, el viajero de la V Strom que se accidentó en Ecuador y con el que ya había hablado. Ellos también estaban siendo atendidos por el club de moteros. Me invitaron a salir a dar una vuelta y a comer algo, pero estaba cansado y prefería no hacerlo, sin embargo nos pusimos de acuerdo para que dos de los miembros del club, me acompañaran al día siguiente a comprar un cargador para el celular (que olvidé en Máncora) y un cajero electrónico para retirar dinero.
Y así fue. al día siguiente pasaron por el hotel y fuimos en las motos hasta donde se podía, porque las autoridades locales tienen prohibido el acceso de motos al centro de la ciudad. Una medida aún mas graciosa, había leído tiempo atrás, igualmente en Piura, en donde prohibían en uso de casco cerrado. ¿Ah?.
Llegando a una rotonda, nos cruzamos nuevamente por coincidencia con los viajeros colombianos, que seguían ruta hacia el sur. Mientras nos despedíamos aún con las motos en movimiento, un vehículo que se detuvo justo delante mío, me hizo perder de vista a los demás, y ellos no se percataron de que yo me había quedado atrás. Resulté perdido por las calles de Piura, y sin mucha información de dónde estaba. Guiado por la intuición y la ayuda de un taxista logré llegar al hotel, en donde ya estaban los muchachos del club, que estaban preocupados porque no me encontraban. Armé las maletas y me dispuse a salir de Piura, igualmente con la ayuda de los miembros del club, que me acompañaron hasta la salida de la ciudad.
| Rectas en el desierto de Perú |
El próximo destino sería Trujillo. Rectas interminables desaparecían en el horizonte y por momentos tenía episodios de somnolencia. El paisaje desértico empezaba a volverse monótono. Paso por la plaza de Chiclayo, ya que al parecer tomo el desvío equivocado. Aprovecho para tomar una foto y continúo. Eran quizás las 5:30 de la tarde, cuando llego a lo que hasta ese momento era mi destino inicial: Trujillo. Pero las coincidencias me persiguen. Me encuentro nuevamente con los viajeros colombianos, que a pesar de partir de Piura, mucho antes que yo y de viajar en sendas motos (V Strom, la mayoría y una Teneré 250) los alcanzo, ya que han hecho muchas paradas a comer y a matar tiempo. Me sugieren que sigamos juntos hasta Chimbote, unos 130 km mas al sur. Se nos haría de noche, pero viajando acompañado, no le veo problema, así que acepto. Después de hablar un rato y de tanquear las motos, continuamos el viaje, llegando a Chimbote a eso de las 9:00 de la noche.
| Con los viajeros colombianos, compañeros de ruta. |
Hotel Gran Chimú, es el nombre del sitio en donde nos quedamos, al pie de la costanera en el Océano Pacífico. Pudimos ahorrar un poco, ya que compartimos habitaciones. En mi caso con Danilo, quien al igual que yo, salió solo de Colombia. Conversamos un poco mientras se hacía curaciones en sus heridas. Había quedado bastante magullado y raspado después del accidente, pero aún así, mantenía el ánimo arriba.
Los demás se adelantaron y fueron a un restaurante. Danilo y yo salimos mas tarde, pero al no encontrarlos fácilmente decidimos probar el arroz chaufa, en un puesto ubicado en la calle. Después de un rato nos encontramos con los demás y fuimos a un sitio en donde tomamos una cerveza, luego al hotel y a descansar.
Al día siguiente el objetivo era llegar a Lima. Mientras Danilo se hace sus curaciones y se pone con algo de dificultad, su traje de viajero, los demás se van adelante, sin siquiera despedirse. Decidimos acompañarnos, entonces, hasta Lima, a pesar de que Danilo va en una moto mucho mas grande y tiene que contener su muñeca para no dejarme regado en la ruta. Durante el recorrido se siente algo de viento, que incomoda un poco y que no permite llevar un ritmo decente de viaje, mas aún, compartiendo kilómetros con una V-Strom. Paramos en Barranca a almorzar y a intentar hacer algunos contactos, que nos ayudaran a sortear el caótico tráfico de Lima. Tenía claro desde el principio que quería evitar entrar a ciudades grandes, para no tener que lidiar con trancones y todo lo eso conlleva, sin embargo, viajando por esta ruta, no tendría mas alternativa que enfrentarme al cáos de Lima.
| Danilo, en el recorrido hacia Lima |
| Despidiéndonos de Orlando, agradecidos por su ayuda. |
Danilo logra comunicarse con Orlando, un miembro del Club Pulsar de Lima, y conocido del club Amigos Sobre Ruedas de Piura, quienes nos dan su número. Acordamos encontrarnos en el peaje a la entrada de la ciudad para luego rodar durante unos cuarenta kilómetros hasta el centro de Lima. Danilo quiere revisar su moto, ya que no solo es él quien está maltrecho. La moto esta bastante golpeada. Llegamos a un sitio con la intención de cambiarle aceite, sin embargo, Danilo no sabe qué aceite usar, ni cuánto aceite lleva. Danilo compró la moto, y mas se demoró en hacer el traspaso que estar saliendo a recorrer suramérica. No se tomó el tiempo de conocerla ni de saber detalles tan básicos. Nos percatamos de unas cuantas gotas de aceite en el suelo, bajo la moto de Danilo, sin embargo, no le presta mayor atención.
Orlando, nos guía hasta un hotel que queda a dos cuadras de su casa, luego nos invita a comer y al otro día a desayunar. No tenemos intenciones de hacer turismo Lima, lo único que quería era salir pronto de allí, encontrarme nuevante en la ruta, lejos de la jungla de asfalto.
Danilo, va para Santiago de Chile, en donde viven algunos familiares y amigos, por lo que al llegar a Nasca sigue rumbo hacia el sur. En mi caso, tengo planeado desviarme hacia Cuzco, así que hasta ese día viajo con Danilo. Orlando nos acompaña nuevamente, esta vez, hacia la salida sur de Lima. Allí me despido, no solo de Orlando, sino también de Danilo que a pesar de continuar por la misma carretera, quiere avanzar mucho mas rápido, ya que ha perdido mucho tiempo, no solo por el accidente, sino por acompañarme a mi ritmo. Danilo, arranca veloz en su Vstrom 650, mientras yo salgo mas despacio y lo veo desparecer en el horizonte.
La noche anterior había hecho una reserva en un hostal ubicado en uno de los sitios que desde antes de salir quería conocer: el Oasis de Huacahina, en Ica, Perú. No eran muchos kilómetros los que tendría que recorrer, así que tomé este tramo con mucha paciencia. Llevaba unos treinta kilómetros después de ver desaparecer en el horizonte a Danilo, cuando me sorprendo al verlo nuevamente, esta vez orillado en la berma agitando los brazos para que lo viera, con la moto nadando en un charco de aceite.
-¿Qué pasó?, le pregunto a Danilo
-! No sé, de repente la moto empezó a hacer un ruido durísimo¡, me respondió con una voz angustiosa, casi a punto de llorar.
Estábamos en medio del desierto, bajo un sol inclemente y lo único que podía hacer en ese momento, era darle apoyo moral. Caminé hasta un poste SOS, en donde se puede solicitar ayuda en carretera, sin embargo la respuesta fue que a las motos no se les presta este servicio. Luego me devolví en la moto varios kilómetros hasta encontrar un sitio para comprar algo qué comer. De vuelta con Danilo, nos percatamos que a algunos metros al sur, se detuvo en el separador de la vía, un vehículo de la policía. Danilo los aborda y les pide ayuda. Les pide que detengan a un camión para que lo devuelva a Lima, obviamente pagando por la ayuda. Un poco a regañadientes y sin muchas ganas, los policías acceden a solicitarle a un camión que se detenga. Afortunadamente éste va vacío, y lleva una tabla larga que sirve como rampa para subir la moto. Ahora si, veo por última vez a Danilo, pero esta vez como no quisiera, con la moto varada, montada en un camión.
| Oasis de Huacachina |
Continúo mi viaje hacia Ica. Llego al sitio que había reservado. Es una habitación con unas ocho camas de las cuales, además de la mía, solo fueron ocupadas por un argentino y su pareja, una francesa. Parecían tímidos. No hablaban mucho. Subí a una de las dunas mientras el sol empezaba a ocultare en el horizonte. Fue un espectáculo hermoso. Mientras tanto, unos disfrutaban del tour en una especie de buggies a través de las montañas de arena, y otros se lanzaban por la pendiente acostados bocabajo sobre una tablas similares a las de surf. De hecho, a esto le dicen "sandboard".
| Atardecer sobre las dunas |
| Garza sobre el oasis |
Ya de noche empecé a recorrer el lugar, y por primera vez, sentí la necesidad de estar acompañado. Quería estar con mi esposa, caminando tomado de su mano por las callejuelas de Huacachina, disfrutando del oasis, de su compañía, tomándonos una cerveza y teniendo una conversación profunda...o superficial, no me importaba.
Amanece, siendo ya 30 de diciembre. Doy una última vuelta por el lugar y desayuno. Me dispongo a preparar el equipaje para partir hacia Puquio, un pueblo ubicado sobre la cordillera. Me emociona el hecho de que por fin después de muchos días podré subir a la montaña, ver vegetación, dejar atrás ese desierto inmenso y el sofocante calor. Pero antes hay que pasar por las Lineas de Nasca. Unas figuras increíbles, de enormes dimensiones, que solo pueden ser apreciadas desde una altura considerable. Lo que resulta interesante, es cómo una cultura tan antigua, como la Nasca (Siglo I -Siglo VII d.C). haya sido capaz de construir con tal perfección estas figuras tan grandes, sólo desde el nivel del suelo. Para observarlas, existe una torre al pie de la carretera por la que se sube a través de unas escaleras. Desde allí pueden observarse un par de figuras. Otra opción, es a través de avionetas que sobrevuelan el área y desde donde se pueden observar no solo todas las figuras, sino también toda su magnificencia. Lo que si tenía claro, era que no me subiría en una de esas latas de sardina con alas.
Un poco antes de llegar a la ciudad de Nasca, me detengo a observar algo que me llama la atención: es una montaña bastante inusual. Tiene una base de roca y en la parte alta lo que parece ser arena. ¿arena?...parece extraño. Sin saberlo, estaba parado frente al Cerro Blanco, la duna más alta del mundo, a una altitud de 2.176 m.s.n.m.. Un sitio que se puede visitar y en donde también se puede practicar sandboard. Pero este dato solo lo supe, después de terminado el viaje.
| Lineas de Nasca: Figura de "Las Manos" |
| Lineas de Nasca: Figura "Árboles" |
| Cerro Blanco: La duna mas alta del mundo |
Así finaliza esta primera parte de Perú por su extensa costa sobre el Océano Pacífico, para empezar a enfrentar lo desconocido, esta vez, tras las montañas de la cordillera.
Resumen Perú



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